Este es el procedimiento que SURVIA ejecuta y vigila en un municipio con riesgo de incendio forestal. No hay ningún paso que dependa de que alguien se acuerde: cada uno tiene fecha, responsable y registro de cumplimiento.
El incendio de agosto se decide en enero. Esta fase no va de comprar tecnología: va de que llegue julio con el monte aclarado, el censo al día y las rutas probadas de verdad.
La diferencia entre un municipio preparado y otro no se ve en el sistema de alerta: se ve en cuántos minutos hay entre el aviso y la llegada del frente. Y esos minutos se compran en invierno.
Desde el humo confirmado hasta el último vecino contabilizado fuera. Aquí la pregunta no es dónde está el fuego, sino cuánto falta para que llegue aquí y a quién saco primero.
La mayoría de las muertes en incendio forestal no ocurren dentro de las casas: ocurren en la carretera, con el humo encima y el coche parado. Si el tiempo hasta el frente es menor que el tiempo de salida, evacuar mata. SURVIA calcula las dos cifras y por eso a veces propone lo contrario de lo que dicta el instinto.
La segunda desgracia suele llegar después: reactivaciones, tendidos caídos, agua contaminada y, meses más tarde, la primera tormenta sobre un suelo que ya no absorbe.
Si su ayuntamiento ya tiene un sistema que cubre estos treinta pasos, ignore este documento. Si no lo tiene, podemos enseñarle cómo funciona en veinte minutos, sin compromiso y sin instalar nada.